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9 de octubre de 2026 · 3 min de lectura · ComparoSeguro

Dejé mi empleo para trabajar por mi cuenta: los seguros que perdí sin darme cuenta

Cuando renuncias a un trabajo con prestaciones, también se van el seguro de gastos médicos y el de vida de la empresa. La historia de Mariana y lo que hizo para no quedarse desprotegida.

Mariana es un personaje de ejemplo, pero su historia se parece a la de muchas personas que empiezan a trabajar por su cuenta.

Mariana tenía 31 años cuando dejó su trabajo en una agencia para trabajar como diseñadora independiente. Calculó todo: cuánto cobrar, cuántos clientes necesitaba, cuánto ahorrar para los meses flojos. Lo que no calculó fue lo que dejaba atrás.

Lo que venía con el empleo

Tres meses después, un amigo le preguntó si seguía teniendo el seguro de gastos médicos de la agencia. No lo tenía. Al revisar su último recibo de nómina se dio cuenta de que, además del sueldo, la empresa le daba:

  • Seguro de gastos médicos mayores de grupo, para ella.
  • Seguro de vida de grupo, que su familia habría cobrado si le pasaba algo.
  • Seguridad social, con atención médica y aportaciones para su retiro.

Al renunciar, todo eso terminó. Y nadie se lo avisó, porque nadie tenía por qué hacerlo.

Lo que hizo primero: gastos médicos

Era lo más urgente. Una apendicitis o un accidente sin seguro podían borrar en una semana todo lo que había ahorrado para emprender.

Mariana aprendió dos cosas al cotizar:

  1. Contratar joven y sana es más fácil y más barato. Esperar "a que le fuera mejor" solo encarecía la prima y aumentaba el riesgo de que algún padecimiento quedara excluido.
  2. Podía elegir un deducible más alto para bajar la prima. Como ya tenía un ahorro de emergencia, prefirió cubrir ella los gastos pequeños y proteger los grandes.

También preguntó algo que pocos preguntan: si podía conservar la antigüedad de su póliza de grupo al pasarse a una individual. A veces es posible si el cambio se hace rápido, así que conviene preguntarlo a la aseguradora antes de que termine la cobertura.

Lo que hizo después: vida y retiro

Mariana no tenía hijos, pero su mamá dependía en parte de ella. Contrató un seguro de vida temporal con una suma suficiente para cubrir varios años de esa ayuda. Le costó mucho menos de lo que esperaba, porque era joven, no fumaba y solo necesitaba cobertura por un plazo definido.

Para el retiro, revisó dos caminos:

  • Afiliarse voluntariamente a la seguridad social, que existe para personas que trabajan por su cuenta.
  • Un plan personal de retiro (PPR), que además de ahorrar le permitía hacer deducibles sus aportaciones en su declaración anual, dentro de los límites de la ley.

No eran excluyentes. Decidió empezar con uno y sumar el otro cuando sus ingresos se estabilizaran.

Lo que Mariana le diría a alguien que está por renunciar

  • Antes de renunciar, haz la lista de prestaciones que vas a perder. Todas tienen un costo cuando las pagas tú.
  • No dejes un hueco de cobertura en gastos médicos. Contrata antes de que termine la póliza de tu empresa.
  • Incluye los seguros en lo que cobras. Si trabajas por tu cuenta, tus tarifas tienen que alcanzar para lo que antes te daba tu empleador.
  • Revisa cada año. Conforme crece tu negocio, también cambian tus necesidades.

¿Estás en la misma situación? Calcula en un par de minutos cuánto costaría tu seguro de gastos médicos y de vida, y si quieres empezar a ahorrar para tu retiro, compara planes de ahorro. Son estimaciones: confírmalas con un asesor antes de contratar.