Dos parejas, dos caminos: los seguros que conviene platicar al vivir juntos
Carla y Toño, Sara y Luis. Las dos parejas se fueron a vivir juntas el mismo año; solo una habló de seguros. Lo que cambió para cada una y la lista de temas para platicar con tu pareja.
Las dos parejas son ficticias. Sus caminos reúnen situaciones comunes cuando dos personas empiezan a compartir casa y gastos.
Carla y Toño, y Sara y Luis, se fueron a vivir juntos el mismo año. Ninguna de las dos parejas se casó. Las dos rentaron un departamento, juntaron gastos y adoptaron un perro.
La diferencia: una noche, Sara y Luis sacaron una libreta y hablaron de seguros. Carla y Toño no.
El mismo año: la mudanza
Carla y Toño siguieron como estaban. Toño tenía un seguro de vida del trabajo con su mamá como beneficiaria desde hacía años. Carla no tenía seguro de gastos médicos; "estoy sana", decía.
Sara y Luis hicieron una lista: qué seguros tenía cada uno, quién era beneficiario de qué y qué pasaría si uno se enfermaba. Descubrieron que el seguro de grupo de la empresa de Luis permitía incluir a su pareja, con ciertos requisitos. Preguntaron qué documentos pedían para una pareja que no estaba casada.
Dos años después: la cirugía
Carla necesitó una cirugía de vesícula. Sin seguro, la pagaron con ahorros y una tarjeta de crédito. Tardaron más de un año en recuperarse del golpe.
Sara necesitó la misma cirugía. Estaba incluida en el seguro de grupo de Luis desde hacía casi dos años y, con eso, el periodo de espera ya se había cumplido. Pagaron el deducible y su parte de coaseguro.
Cuatro años después: el crédito
Las dos parejas compraron un departamento con un crédito a nombre de los dos.
Carla y Toño firmaron sin preguntar por el seguro de vida del crédito.
Sara y Luis preguntaron cómo funcionaba el seguro del crédito si fallecía uno de los dos, y si cubría el saldo completo o solo una parte. Con esa respuesta, calcularon cuánto seguro de vida personal necesitaba cada uno.
Seis años después: el susto
Toño tuvo un accidente grave. Se recuperó, pero el susto los hizo revisar todo. Ahí descubrieron que, si Toño hubiera fallecido, el seguro de vida del trabajo se lo habría pagado a su mamá, no a Carla. Nunca lo habían actualizado.
Esa misma semana, Toño cambió a sus beneficiarios y Carla contrató su seguro de gastos médicos, ya con seis años más que cuando se mudaron.
Lo que hizo diferente a Sara y Luis
No fue tener más dinero ni saber más de seguros. Fue una conversación a tiempo. Esta es la lista que usaron:
- ¿Qué seguros tiene cada quien? Propios y del trabajo.
- ¿Quiénes son los beneficiarios? En un seguro de vida, normalmente puedes designar a quien tú quieras. Si no lo actualizas, el dinero va a quien pusiste años atrás. Cómo revisarlo.
- ¿El seguro de gastos médicos de alguno puede incluir al otro? Si no están casados, pregunta qué documentos piden para incluir a tu pareja.
- Si uno se enferma, ¿cómo pagamos? Seguro, fondo de emergencia, o los dos.
- Si uno falta, ¿qué pasa con la renta, el crédito y los gastos? De ahí sale cuánto seguro de vida necesita cada uno. Así se calcula.
- ¿Dónde está todo? Una carpeta familiar que los dos conozcan.
Si se separan
Es un tema incómodo, pero también es parte de la conversación: si la relación termina, revisa tus beneficiarios, saca o mantén a tu expareja de tu póliza de gastos médicos según corresponda, y confirma quién queda como titular de cada seguro.
Platíquenlo una noche, con una libreta. Y si les quedan dudas de cuánto costaría, en ComparoSeguro pueden estimar un seguro de gastos médicos para pareja o de vida para cada uno.